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martes, 25 de febrero de 2014

As

De repente te vuelve a la cabeza. Por culpa de una foto, por culpa de un suspiro. Te vuelve a la cabeza ese poco tiempo que tuvisteis juntos, ese rápido enamoramiento. Esa conversación breve, tan breve como eficaz para destrozarte. Y como rápido enamoramiento que fue, rápidamente desapareció. Pero el daño fue fuerte y las barreras para aislar su recuerdo demasiado frágiles.

Y no puedes evitar pensar que ojalá te hubiese engañado con dulces mentiras para alargar ese tiempo juntos. Ojalá no hubiese decidido hacer lo que era justo para ti. Ojalá te hubiese dejado elegir. Porque habrías elegido ir a por él.


Y aun sabiendo que en la baraja todas eran sotas, habrías apostado por el as. 

{Volveré pronto, lo prometo. Estoy liadísima ahora mismo} 

sábado, 15 de febrero de 2014

Pouring rain

Un día subes a una nube. Esa nube es esponjosa, dulce y, afortudamente, desde arriba no puedes ver los problemas que hay abajo. En esa nube eres feliz, estás tumbada, relajada, tranquila. Pero las nubes se crean y se destruyen. Y cuando la nube en la que estás subida decide que es momento de llover te tira al suelo. Y en ese momento te duele todo el cuerpo del golpe contra el suelo. A ese dolor tienes que añadir que la nube ha decidido diluviar sobre ti. Y lo único que queda en ese momento eres tú, con tu cuerpo dolorido y empapado. Y, desde abajo te das cuenta de todo lo que has hecho. Como si te hubieses levantado de un sueño demasiado dulce y de golpe la realidad hubiera echado vinagre sobre él. O como la mañana después de una noche de borrachera. Todos esos dulces recuerdos vuelven a ti en flashbacks. Cosas que tú nunca habrías hecho. Cosas que hiciste. Cosas que hacen que te duela el pecho.

Y,esas cosas ya no son. Y solo quedas tú, con tu corazón dolorido, completamente sola y desorientada buscando lo que eras y echas de menos ser. Y lo peor de todo es que estás completamente sola. No te tienes ni a ti misma para sostenerte.

{Voy a estar ausente un tiempo. Quizás sean horas, días, semanas, no lo se. Espero que me perdonéis, cuando vuelva voy a tener algunas cositas que contaros y enseñaros}

jueves, 16 de enero de 2014

Let it go

{Tenía publicada una entrada distinta para hoy. ¿Pero, quién puede parar a la señora inspiración? }

Dejar ir. Cambiar. Verbos simples,  en infinitivo. Verbos que tienen detrás de ellos el peso de mil elefantes subidos en un camión gigante. Verbos que son más fáciles de decir que escribir. Incluso dejar ir las cosas más insignificantes como tocarte el pelo cada vez que ves a esa persona que hace que los elefantes muevan todo su peso a tu estómago. O dejar ir un primer amor, un primer beso o un hábito que sabemos que es dañino. De las pequeñas cosas que crean nuestras manías a las cosas grandes que nos hacen llorar, sufrir, emocionarnos. Pero a veces hay que dejarlos ir. Y cuando los dejamos ir nos damos cuenta de que no sabemos dónde colocar las manos cuando esa persona especial nos pone nerviosas. O qué hacer cuando el daño que tenemos dentro del pecho nos abruma. Porque antes siempre habíamos recurrido a hacernos daño. Antes era fácil, sabíamos que hacer. Pero era dañino. Por eso tuvimos que dejarlo ir. Y después de eso, entra en juego el segundo infinitivo.

Somos como un globo. Nos hinchan,  nos hinchamos de manías, de costumbres, de hábitos. Y cuando necesitamos cambiar en nuestras vidas las cosas que son malas para nos otros soltamos todo el aire. Lo dejamos ir. Soltamos el aire y, al igual que un globo, nos quedamos vacíos y deformes. Pero los globos se vuelven a llenar. Y mientras que nos llenamos tratamos de coger todo lo bueno que podemos, para no tener que volver a deshincharnos otra vez. Y como un globo, cuando estamos llenos del todo dejamos de estar vacíos y recreamos nuestra forma. Afortunadamente nosotros no somos ovalados. Pero tampoco estamos llenos de aire. Por lo que nuestras formas al igual que nuestro contenido no son tan sencillos como los de un globo. Aunque es curioso lo que podemos parecernos a un pedacito de plástico. Y lo que esos infinitivos son capaces de hacer a nuestra forma y contenido.  Lo importante es que cuando hayamos conseguido ser como queremos ser atemos fuerte el nudo. 

Normalmente no suelo añadir nada al final de este tipo de posts pero quería deciros que E.M Gómez, la autora de "La guerra de las napolitanas" y "Polos Opuestos" tiene un blog por el que os invita a pasaros emgomez.blogspot.com 
Besooos :) 

martes, 26 de noviembre de 2013

"Lo que nunca podré decirte" (Seis+Epílogo)

Estoy tumbada en la cama releyendo una y otra vez el pedazo de papel que tanto me ha costado escribir. No es demasiado bueno pero como casi todo estas últimas semanas es algo que tengo que hacer. Al igual que comer, ducharme, respirar y la que mas me cuesta de todas... vivir. Mis ojos pasan del vestido color crema que llevo puesto, a la escayola decorada por Jess y por último al papel que encierra tantas cosas por decir.

—Jess ayudame a levantarme. —Grito desde la cama.

—Ya voy. —Sale del baño y tengo que abrir y cerrar los ojos varias veces para asegurarme de que es ella.

—¡Jess estás preciosa! —Su pelo negro, normalmente revuelto y enredado, está liso y le cae hasta casi las caderas. Lleva un vestido rojo que marca todas sus curvas, inexistentes antes por el uso excesivo de camisetas anchas, y realza muchísimo su pecho.

—¿Estás sonriendo Charlotte? —Me mira sorprendida si hacer caso a mi halago y me llevo la mano a la boca. Vuelvo a ponerme sería y paso mi brazo por su cuello para que pueda levantarme y sentarme en la silla de ruedas.

—Esto es una mierda. —"Hoy es un día feliz para ella Charlie. Sonríe y respira. Acuérdate de eso y todo saldrá bien" me digo. —Quiero decir la silla de ruedas, me gustaría lucir el vestido que me has comprado y no ir aquí con él arrugado.

—Bueno la gente lo entenderá Char, —Me mira. —vamos a ver que puedo hacer con esas ojeras. — Y la dejo maquillarme porque a ella le hace feliz, y no pienso arrebatar la felicidad a nadie más.

—El discurso. —Me pasa el pedazo de papel que hay encima de la cama y salimos las dos de la habitación. Cuando bajamos por el ascensor suspiro resignada. —Vamos Charlie, solo te queda una semana y te quitan todo esto. —Dice señalando la silla y la escayola.


Cuando llegamos el salón de actos está lleno pero tenemos sitios reservados por ser alumnas. Nos sentamos al lado de nuestros compañeros de clase y escuchamos aburridos discursos de profesores hasta que por fin pasan a la graduación, nuestra graduación.

—Por último tenemos a Charlotte Collins. Alumna ejemplar que aparte de recibir su diploma nos va a dar un pequeño discurso.

Jess ya me ha ayudado a subir al escenario pero me siento incómoda hablando en silla de ruedas, ahora no quiero esconderme como tantas veces antes. Pido una silla alta y me siento. Mi primera impresión es que hay demasiada gente mirándome y me pongo nerviosa. Echo la mano atrás buscando su apoyo. Me agarra la mano fuerte y los nervios empiezan a desaparecer. Como me dijo Jess antes de subir: "Mirame a mi cuando hables". Y eso es lo que hago, aprieto esa mano que parece tan real y busco en el público a mi mejor amiga.

—Haceros una pregunta. ¿Sois felices? Si la respuesta es sí entonces vale, bien. Pero si os respondéis que no, levantaros de la silla, abrir la puerta e iros a hacer lo que os hace felices. —Cojo aire. —Porque, —chasqueo los dedos. —ahora mismo alguien acaba de morir y seguro que os estáis preocupando por cosas como no tener planes para el fin de semana, o por tener demasiados deberes. O como es mi caso, por los nervios de hablar en público en el discurso de fin de año. —Siento como su mano me acaricia el hombro para tranquilizarme. —Este año no ha sido el mejor año de mi vida si es que estáis esperando ese tipo de discurso. He perdido a alguien muy importante para mi y no le he apreciado de manera correcta hasta que me he dado cuenta de que ya no estaba. —El olor a sal se fue hace días pero parece que quiere revivir. No le contengo—Así que si queréis a vuestros hijos, padres, sobrinos, amigos, novios o lo que sea decírselo. Porque no hay cosa mas volátil que la vida y si la muerte nos la da de ventaja vamos a aprovecharla por los que ya no están. —Sigo sintiéndolo detrás de mi. —Porque las cosas cambian, los amigos se van y la vida no para por nada ni nadie. —Cito a Stephen Chbosky y agacho la cabeza agotada pero complacida por lo que acabo de hacer. No estoy nerviosa porque no he estado sola en el escenario, él ha estado conmigo en todo momento. El tacto de su mano era tan real, era Jim. Y se que mientras él esté conmigo en el escenario voy a poder hablar, cantar o hacer cualquier cosa que quiera porque él me ha dado la fuerza necesaria para hacerlo. A partir de ahora voy a vivir por mi y por él. Porque mientras que yo brille su luz no se apagará nunca.


***
Querido Jim,

Carta 13 con destino a ninguna parte. Se que tú no puedes leer esto pero me gusta escribirte. Esta semana hace un año desde que me mudé a California con Jess. No te lo he dicho nunca en ninguna carta pero la estoy ayudando a que cambie el mundo (bueno ya sabes, a su manera). Vamos a todos lados en bicicleta ya que ambas detestamos los coches y ella está encantada.
Como ya sabes empecé a trabajar de camarera en un bar donde me dejaban tocar por las noches y el otro día vino un hombre y... ¡Me ofreció un contrato! Se que estarías orgulloso de mí pero nada de esto me hubiese pasado sino hubiese sido por ti. Porque cada vez que canto te siento a mi lado y me hace sentirme segura. Te echo mucho de menos Jim, pero eso ya lo sabes.
La semana que viene vuelvo a casa y te prometo que te voy a ir a ver, me da igual que te separe de mi una roca porque para mi tú estás siempre a mi lado. Como antes. Como siempre.

Te quiero mucho mi estrella brillante,


Charlie. 


...Y fin. Gracias a todos mis lectores tanto de wattpad, como del blog. Me habéis animado a seguir escribiendo y dar por seguro que para final de año empezaré a subir otra historia más larga que espero que os guste. De verdad me encantaría saber vuestra opinión sobre la historia en general. Y bueno a mi ya no me queda nada más que deciros solo daros las gracias y animaros a darme vuestra opinión. Mil besos :), 

S.Jeanne

PD: No se porque hay partes del texto que salen en rosa. Perdón :S

domingo, 3 de noviembre de 2013

"Lo que nunca podré decirte" (Tres)

Si me preguntasen por mi lugar favorito en todo el mundo no lo tendría que pensar mucho: el parque Fate vendría a mi cabeza como una pompa al soplar jabón. Me encanta ver a los niños jugar, el puesto de comida para llevar que hay al lado de mi banco favorito y los cantantes ambulantes que cada día llevan con ellos un ritmo diferente. Por eso me cuesta tanto prestar atención a algo que no sean los árboles que se mezclan con los pocos rayos de sol que se filtran entre las nubes negras que hay hoy en el cielo; o a la música que toca un señor con demasiada barba y muy poca carne.
—¿Estás en este mundo? —Tener a Jim revoloteando a mi alrededor hace que vuelva a poner los pies en tierra firme y deje de mirar los arbustos y los frutos que intentan florecer a pesar del frío y la escasez de sol.
—Sí, sí. ¿Qué pasa? —pregunto intentando mostrar algo del interés que debería tener hacia nuestra conversación sobre su profesor de historia del teatro.
—Pues lo que te estaba diciendo. ¡Nos ha mandado leernos La divina comedia para la semana que viene!
—¿Para qué? Por lo que me cuentas a ese hombre cada vez se le va más la cabeza… —río.
—Porque al profesor de artes escénicas se le ha ocurrido mirar una adaptación de la obra para representarla y quiere que… —se para. Seguramente ahora empezará a hacer una imitación de su profesor— captemos perfectamente a los personajes y empaticemos con el nuestro. ¡Si los protagonistas no llevasen más de ochocientos años muertos podría intentarlo!
—¿Has empezado a leerlo? —le pregunto preocupada. Aunque Jim es un buen actor ha dejado abandonada la parte teórica y su nota del curso depende de ello.
—Vuestra fama es como la flor, que tan pronto brota, muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata.
—Lo tomaré como un sí —le respondo comprendiendo la cita sobre la obra mientras que pido una botella de agua y me siento en el banco. Me alivia saber que, aunque sea a final de curso, se está esforzando por estudiar. De ello depende que el año que viene podamos irnos a vivir a California juntos. Si no aprueba mis padres no me dejarían irme sola y yo no sería capaz de irme a ningún sitio sin él. Además, llevamos tantos años con ese plan que no he pensado en nada más.
Pasamos casi toda la tarde sentados en el banco, mi banco favorito, hablando sobre las clases. Sin embargo, a medida que avanza la conversación noto a Jim más callado. Normalmente es él el Si me preguntasen por mi lugar favorito en todo el mundo no lo tendría que pensar mucho: el parque Fate vendría a mi cabeza como una pompa al soplar jabón. Me encanta ver a los niños jugar, el puesto de comida para llevar que hay al lado de mi banco favorito y los cantantes ambulantes que cada día llevan con ellos un ritmo diferente. Por eso me cuesta tanto prestar atención a algo que no sean los árboles que se mezclan con los pocos rayos de sol que se filtran entre las nubes negras que hay hoy en el cielo; o a la música que toca un señor con demasiada barba y muy poca carne.
—¿Estás en este mundo? —Tener a Jim revoloteando a mi alrededor hace que vuelva a poner los pies en tierra firme y deje de mirar los arbustos y los frutos que intentan florecer a pesar del frío y la escasez de sol.
—Sí, sí. ¿Qué pasa? —pregunto intentando mostrar algo del interés que debería tener hacia nuestra conversación sobre su profesor de historia del teatro.
—Pues lo que te estaba diciendo. ¡Nos ha mandado leernos La divina comedia para la semana que viene!
—¿Para qué? Por lo que me cuentas a ese hombre cada vez se le va más la cabeza… —río.
—Porque al profesor de artes escénicas se le ha ocurrido mirar una adaptación de la obra para representarla y quiere que… —se para. Seguramente ahora empezará a hacer una imitación de su profesor— captemos perfectamente a los personajes y empaticemos con el nuestro. ¡Si los protagonistas no llevasen más de ochocientos años muertos podría intentarlo!
—¿Has empezado a leerlo? —le pregunto preocupada. Aunque Jim es un buen actor ha dejado abandonada la parte teórica y su nota del curso depende de ello.
—Vuestra fama es como la flor, que tan pronto brota, muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata.
—Lo tomaré como un sí —le respondo comprendiendo la cita sobre la obra mientras que pido una botella de agua y me siento en el banco. Me alivia saber que, aunque sea a final de curso, se está esforzando por estudiar. De ello depende que el año que viene podamos irnos a vivir a California juntos. Si no aprueba mis padres no me dejarían irme sola y yo no sería capaz de irme a ningún sitio sin él. Además, llevamos tantos años con ese plan que no he pensado en nada más.
Pasamos casi toda la tarde sentados en el banco, mi banco favorito, hablando sobre las clases. Sin embargo, a medida que avanza la conversación noto a Jim más callado. Normalmente es él el Si me preguntasen por mi lugar favorito en todo el mundo no lo tendría que pensar mucho: el parque Fate vendría a mi cabeza como una pompa al soplar jabón. Me encanta ver a los niños jugar, el puesto de comida para llevar que hay al lado de mi banco favorito y los cantantes ambulantes que cada día llevan con ellos un ritmo diferente. Por eso me cuesta tanto prestar atención a algo que no sean los árboles que se mezclan con los pocos rayos de sol que se filtran entre las nubes negras que hay hoy en el cielo; o a la música que toca un señor con demasiada barba y muy poca carne.
—¿Estás en este mundo? —Tener a Jim revoloteando a mi alrededor hace que vuelva a poner los pies en tierra firme y deje de mirar los arbustos y los frutos que intentan florecer a pesar del frío y la escasez de sol.
—Sí, sí. ¿Qué pasa? —pregunto intentando mostrar algo del interés que debería tener hacia nuestra conversación sobre su profesor de historia del teatro.
—Pues lo que te estaba diciendo. ¡Nos ha mandado leernos La divina comedia para la semana que viene!
—¿Para qué? Por lo que me cuentas a ese hombre cada vez se le va más la cabeza… —río.
—Porque al profesor de artes escénicas se le ha ocurrido mirar una adaptación de la obra para representarla y quiere que… —se para. Seguramente ahora empezará a hacer una imitación de su profesor— captemos perfectamente a los personajes y empaticemos con el nuestro. ¡Si los protagonistas no llevasen más de ochocientos años muertos podría intentarlo!
—¿Has empezado a leerlo? —le pregunto preocupada. Aunque Jim es un buen actor ha dejado abandonada la parte teórica y su nota del curso depende de ello.
—Vuestra fama es como la flor, que tan pronto brota, muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata.
—Lo tomaré como un sí —le respondo comprendiendo la cita sobre la obra mientras que pido una botella de agua y me siento en el banco. Me alivia saber que, aunque sea a final de curso, se está esforzando por estudiar. De ello depende que el año que viene podamos irnos a vivir a California juntos. Si no aprueba mis padres no me dejarían irme sola y yo no sería capaz de irme a ningún sitio sin él. Además, llevamos tantos años con ese plan que no he pensado en nada más.
Pasamos casi toda la tarde sentados en el banco, mi banco favorito, hablando sobre las clases. Sin embargo, a medida que avanza la conversación noto a Jim más callado. Normalmente es él el que hace muchos gestos y habla más de la cuenta, pero hoy está especialmente quieto.

—Jimmy, ¿estás bien? —le pregunto mientras veo cómo mira fijamente al suelo, con la vista perdida. Lleva tanto tiempo observándolo que no me extrañaría que se lo hubiese aprendido de memoria.
—No —dice, pero no quería decir eso, sus ojos y nuestros años de amigos le delatan—. Quiero decir, sí, tengo un poco de sueño. Solo eso. —Será buen actor pero no es tan bueno como para engañar a alguien que le conoce desde hace quince años.
—¿Qué te pasa? —Me mira y noto pudor en su cara—. No te gustará una chica y te da vergüenza contármelo, ¿no? —le pregunto sonriendo para intentar quitarle la preocupación del rostro.
Al ver que no responde decido esperar a que él diga algo. Poco a poco levanta la cabeza y se acerca a mí. Le sonrío, en señal de confianza, sabe que puede contarme cualquier cosa. Pero en vez de hablar acerca sus labios a los míos y, sin darme cuenta, me besa. No me habían besado nunca pero estoy segura de que no debería sentirme así. No me siento cómoda con lo que está haciendo y no soy capaz de responderle. Jim es mi mejor amigo desde que puedo acordarme y nunca ha sido nada más. Me aparto de él.
—No, no, esto no está bien —digo con mucha dificultad. Estoy temblando y ver cómo Jim se aleja corriendo no me ayuda nada. Corro detrás de él para pedirle que me espere. Tenemos que hablar. Había gente que me decía que era imposible que no sintiésemos nada el uno por el otro y cuando yo respondía que sí era posible lo decía sinceramente. Pero claro, no sabía que yo era la única de los dos que actuaba con sinceridad. Sé que no se va a parar excepto que...— Jim, he venido contigo. —Me siento mal por decirle eso pero es la única forma de conseguir que pare. Además, el parque está casi a una hora de la escuela, hemos venido en su coche y el frío es cada vez es más insoportable. Si antes el sol hacía agradable la tarde eso era ahora era solo un cálido recuerdo.
Llegamos al coche y entramos en silencio.
—Jim. —Paro para pensar muy bien lo que digo—. No sabía que tu sentías... —me cuesta mucho hablar, siempre es él el que se expresa —que tu sentías eso por mí. —Tarda un rato en responderme. Está centrado en los coches que van y vienen por la carretera. Incluso yo me doy cuenta de que hoy la carretera está demasiado peligrosa, aun estando en abril la vía se congela fácilmente.
—Olvídalo, ¿vale? —La aguja del velocímetro sube a medida que se frunce la piel de su frente, así que decido callarme. Miro a la carretera y me fijo en los faros de los coches que pasan, evitando mirarle. Avanzamos un tramo largo de carretera sin hablar, él mirando al frente y yo fijándome en los destellos de las luces de los coches. En un momento determinado tengo que apartarlos por culpa de un coche rojo que pasa demasiado cerca de nosotros y hace que ambos nos deslumbremos, haciéndome ver como la noche oscura cae demasiado pronto.


***


Cuando abro los ojos ya no hay coches pasando ni faros deslumbrándome. Siento que todo mi cuerpo está retorcido y de algún lado un líquido cae sin parar. No puedo mirar a otro lado para ver dónde estoy, por qué ha anochecido tan rápido, por qué tengo la cara pegada al suelo negro. Intento hablar para pedir a alguien que me ayude a moverme. No estoy asustada porque no sé lo que está pasando, solo sé que me encuentro mal y el olor a quemado empieza a marearme. No puedo evitar cerrar los ojos y esperar a que me expliquen por qué cada vez el cielo está mas oscuro.

domingo, 27 de octubre de 2013

"Lo que nunca podré decirte" (Dos)


Mis dedos tocan el ukelele buscando algo de inspiración. Cuando toco música las ideas se agolpan para salir pero cuando tengo que enfrentarme a un folio y escribir palabras sin ninguna musicalidad, me resulta imposible. Llevo toda la tarde moviéndome por la habitación buscando algo que me inspire pero estoy atascada. ¿Por qué me mandaron a mi escribir el discurso para la graduación? Después de cuatro años en la escuela parece que aún no se han dado cuenta del miedo que me da el público. Sigo tocando mientras que busco que de las cuerdas salga alguna idea. A lo mejor si escribo una canción en vez de recitar un discurso no me dicen nada. Quizá si es lo suficientemente buena, tan buena que hago llorar o saltar de emoción a todos no les importará. Pero no, el director me lo dijo claramente: “Llevas aquí cuatro años y no has hablado en público nunca, Charlotte. Considera esto como tu última prueba en el centro”. ¿Qué más les da? Yo quiero cantar y tocar no ser una oradora, no necesito saber hablar en público. Por mucho que lo digo no me hacen caso y, su falta de interés por mi opinión, me ha llevado a tener que escribir el maldito discurso de fin de año, ¡y solo tengo dos meses para pensar algo decente! Sigo buscando por mi cabeza algo de inspiración y justo cuando parece que puedo empezar algo apropiado llaman a la puerta.

-¡Charlie, Charlie, Charlie! -Desisto, ya escribiré otro día. Me levanto para abrir y allí está ella, rebosante de energia. Su pelo negro enredado en un moño alto, la piel más tostada de lo normal y por supuesto, su sonrisa y unas grandes gafas de sol le cubren el rostro.
-Jess, ¿qué tal en California? -La tranquilidad me ha gustado pero echaba de menos al torbellino de Jessica dando vueltas por la habitación mientras que escucho sus quejas sobre algún tema relacionado con el medio ambiente.
-¿Te puedes creer que tienen el aire más contaminado de todo el país? -Y empieza a contarme lo facil que sería arreglarlo si todos nos transportásemos en bicicleta, como hace ella, y pensásemos un poco más en todo la basura que inhalamos cuando respiramos.
-Y aparte de eso, ¿qué tal la playa? ¡Pareces Beyonce!
-¿Por la voz? Lo se, pero gracias por el cumplido -Dice mientras saca su ropa de la maleta y la guarda en su parte del armario. Ella siempre tan modesta.
-No, ¡por el moreno! -Seguimos hablando de su semana en Los Ángeles hasta que después de cinco minutos, su culo se cansa de estar sentado y se va a... conociéndola, a cualquier parte.

Desde que Jess se ha ido veo pasar las manecillas del reloj demasiado lentas. Tic,tac,tic,tac. Parece que se están riendo de mi por no tener nada sobre lo que escribir. Ruedo los ojos por la pared y me encuentro con el corcho que ya conozco de memoria. En el centro hay una foto mía y de Jim del día en que nos enteramos de que ambos habíamos entrado en la escuela. Tres años después ambos seguimos aquí y lo mejor de todo, sigue siendo mi mejor amigo.

-Servicio a domicilio -Una voz cantarina asoma desde el otro lado de la puerta.
-Pasa, creo que está abierto -El pomo se gira y entra Jim, con dos bolsas que huelen a comida china.
-¿Sabes que eres el mejor? -Le digo mientras que empiezo a devorar un plato de cerdo agridulce sentada en la cama.
-Venía a ver que tal ibas con el discurso -Le paso un montón de hojas en blanco y otras tantas llenas de manchas de tinta para responder a su pregunta -y pensé que tendrías hambre.
-Pues has acertado. Dios, ¡esto está de muerte! -Si Jess me viese comiendo carne de esa manera empezaría a vomitar. ¡Si llora cuando muere una mosca! Pero, afortunadamente, ella y su hiperactividad están dando una vuelta fuera de la habitación -No creo que pueda hacerlo Jim, todo lo que escribo siempre es muy personal y, no me digas por qué, si va acompañado de música no me importa decirlo pero solo de pensar -un escalofrío me recorre todo el cuerpo -Solo de pensar en toda esa gente viéndome decir lo que han significado estos cuatro años para mí...No puedo.

-Si puedes. ¿Y sabes por qué lo se? -Niego con la cabeza -Porque eres Charlotte Collins y nadie en el mundo tiene la suerte poder decir eso -Pero no me sirve, se que solo lo dice para complacerme, y se ha dado cuenta. -Venga Charlie, siempre consigues lo que te propones. Sino acuérdate de cuando queríamos hacer las pruebas para entrar aquí -Sonrío al entender lo que me va a contar y aunque lo ha contado un millón de veces no le detengo -Te encantaba la música pero lo único que sabías de lenguaje musical era lo que te habían enseñado con el ukelele y el piano. ¡Te pasaste el verano entero encerrada estudiando!
-Si, si lo se. Pero no entiendo por qué me lo han pedido a mi. Mira, si se lo hubiesen pedido a cualquier otra persona tendrían ya escrito todo un espectáculo en el que la gente quedaría encantada. ¿Y me lo piden a mi? No lo entiendo, no soy nadie especial Jimmy.
-¿Qué no eres especial? -Puedo notar el cabreo en su voz, alzada más de lo normal -Claro, como todo el mundo tiene la habilidad que tienes tú para tocar ese maldito bicho de cuatro cuerdas con los ojos cerrados. O para tocar el piano como si estuviese diciendo los números del uno al diez. Por no hablar de tu voz. ¡Dios Charlotte, ¿no te has escuchado cantar!? -Intento negarle todo lo que está diciendo pero no para de hablar y aunque abro la boca tengo que cerrarla frustrada -Y si me vas a decir que no eres lo suficientemente guapa o carismática, por favor mírate en el espejo -Me da la mano y me obliga a mirarme en el espejo. Por mucho que trato de encontrar lo que el dice que ve en mi solo veo a una chica y a su pelo naranja demasiado asustados.
-Jim, no... -Consigo decir un par de palabras mientras que él respira entrecortádamente.

-¿Y sabes por qué se que lo vas a hacer? Porque tienes magia, fuera y dentro del escenario -Noto como una lágrima cae de repente de mis ojos marrones -Y yo tengo fe en ti, aunque tú no la tengas yo si y se que lo vas a conseguir. Confío en ti Charlie. 

***
Hola :) ¿Os ha gustado? ¡Espero que si! Bueno, a partir de ahora subiré capítulo todos los domingos (aunque puede que alguna vez me adelante, ese es "el punto de referencia" por decirlo de algún modo). Como sabéis si queréis enteraros de cuando subo podéis seguirme en facebook y en wattpad (donde también subo los capítulos). 
Un saludo, 
S.Jeanne

miércoles, 23 de octubre de 2013

Os presento "Lo que nunca podré decirte". (Uno)

Charlotte Collins es una adolescente de 17 años. Es una chica como cualquier otra pero tiene el poder de hacer magia con un pequeño instrumento de cuatro cuerdas y su voz. Con todo su futuro planeado algo se interpone en su camino cambiando su vida completamente. ¿Queréis saber que es? Seguid leyendo...

*** 

Uno 


Si me quedasen me mordería las uñas, pero hace unas horas que fueron desapareciendo de mis dedos. Intento mantener en calma los pensamientos del casting de mañana pero, por más que lo intento, no paran de volar en mi cabeza por todas direcciones. “Mañana es el gran día”, pienso. Mañana por fin hago la audición que decidirá si entro o no en la escuela de artes escénicas. Desde pequeña he sabido que no podría dedicarme a otro cosas, que la música era mi vocación. Pero ahora, que estoy tirada en la cama unas horas antes de la prueba, no lo tengo tan seguro. Pero no me puedo echar atrás ahora, mañana es la audición de la escuela y yo, Charlotte Collins, estoy más insegura que nunca.
Por la mañana la tensión no disminuye, casi vomito el desayuno. Tampoco cuando voy de camino a la prueba y mucho menos cuando entro en el edificio.
—¿Y tu ukelele? —me pregunta Jim enfadado al verme entrar sin el pequeño bulto que me acompaña a casi todas partes. La sala de espera está repleta de gente y me alegra ver que no soy la única que está muy, muy nerviosa.
—En casa —una respuesta corta que va a desencaminar en una charla por no haberlo traído.
—¿Qué? —y gritando empieza a decirme lo tonta que soy por dejarlo en casa, lo profundamente disgustado que está conmigo y el gran error que he cometido. Por supuesto no se le olvida mencionar su tema favorito, mis inseguridades y mis nervios—. Tu falta de seguridad va a estropearte el número. “Gracias por los ánimos, Jimmy”, pienso. Pero claro, él nunca ha entendido mi necesidad de esconderme detrás del piano para actuar o de evitar los momentos en los que se me ve demasiado o llamo demasiado la atención. Él es tan extrovertido que se cree que todos tenemos que ser igual que él. “Hay que brillar como las estrellas que somos”, diría si supiese en lo que estoy pensando.
—¿Puedes callarte ya? Eres mi amigo no mi padre, Jimmy —digo enfadada.
—Vale, vale. Pido clemencia princesa Charlotte de la corte...
—¡Oh, vamos, cállate ya imbécil! —sin duda Jim será un buen actor algún día. Es tan... teatral.
—Bueno, yo solo digo que eres genial —el comentario hace que me ruborice— y que deberías mostrarlo.
—No me voy a poner una bolsa en la cabeza para actuar. Simplemente voy a tocar el piano en vez del ukelele. Es mas discreto.
—Pero... —no le da tiempo a terminar la frase. Una mujer con el pelo del color de la ceniza me llama y Jim me coge la mano por una fracción de segundo. Mecánicamente muevo las piernas por el pasillo que me ha señalado la señora y cuando llego al final de él lo único que ven mis ojos es el escenario inmenso que hay frente a mí.

*** 

Hola, hola :) ¿Os ha gustado? Espero que si, de verdad. Decidme vuestras opiniones al respecto en los comentarios, en twitter o en facebook. Espero ansiosa vuestras opiniones :) También deciros que esta historia también va a ser publicada en wattpad (http://www.wattpad.com/user/SaraMejillas) donde también me podéis seguir y comentarme. Voy a responder a todos y cada unos de vuestros mensajes así que, ¡animaros!
Esta historia es una historia corta por lo que contando esta publicación solo habrá 5 más. La historia ya está cerrada y editada.
Espero que os guste y bueno, creo que es la primera vez que estoy nerviosa por subir un post porque esta es mi primera historia terminada.
Un besazo,
S. Jeanne :)

viernes, 18 de octubre de 2013

Lo que nunca podré decirte y otros proyectos futuros

¡Hola! Ya tenía mono de publicar algo por aquí y aunque no es una reseña ni nada que haya escrito yo solo os traigo noticias sobre futuros proyectos. Como ya sabéis, y si no lo sabéis os lo cuento, en julio hice un curso de escritura. Con las historias que escribimos mis compañeros y yo vamos a publicar un libro con nuestras historias (ocupan alrededor de 12 páginas). Yo por mi parte voy a subir mi historia aquí y en wattpad . La historia lleva escrita desde antes de agosto y ya está cerrada así que no pasará como con la de Jane que la dejé de escribir. De momento no se cuando empezaré a publicarla aunque lo mas seguro es que empiece a subir los capítulos en noviembre. De momento os puedo decir que el título de la historia es "Lo que nunca podré decirte" y está relacionada con la música, el amor y lo demás os lo dejo en puntos suspensivos.

Aparte de esto quiero que sepáis (si me lee alguien que yo sigo teniendo fe en que si) que tengo muchas ideas nuevas para nuevas historias así que ya me muero de ganas por empezar a desarrollar personajes, trama e ir contándoos.

Un beso muy grande,

S.Jeanne

viernes, 28 de junio de 2013

PROYECTO: 642 things to write about

¡Hola! Hoy os traigo una idea nueva que espero que os guste tanto como a mi. Bien se me ha ocurrido una especie de "proyecto". Esto empezó cuando hace un mes mas o menos mi prima me regaló un libro que se llama como el título de esta entrada: 642 things to write about (642 cosas sobre las que escribir). Bien, he decidido empezar el libro ya que no había tenido tiempo antes y como me gusta compartirlo con vosotros todo he pensado en compartir con vosotros esto también. Os resumo un poco el libro: son hojas en blanco con un título con una idea en él y de ahí tienes que escribir tu propia historia o lo que sea relacionado con el tema. Ahora mi idea, puesto que de vez en cuando subo cosas que escribo yo y las pongo aquí he pensado hacer lo mismo con este libro Y QUE VOSOTROS ESCRIBÁIS LA VUESTRA PROPIA SOBRE EL MISMO TEMA!!! Y ASÍ PODAMOS COMPARTIR HISTORIAS :)) Si veo que la idea funciona bien y mucha gente me pasa sus historias puedo publicar la que mas me guste aquí y así los demás pueden conocer su faceta escritora ;) Pero bueno, eso ya lo iré viendo según la gente que se involucre. Si queréis participar y manteneros informados podéis seguirme en twitter y pedirme que os avise ---> @mssaramellark, por hotmail (minisara98@hotmail.com) o por facebook.
Aquí os dejo varios temas sobre los que escribiremos en el futuro:
-Empieza una historia con: "Esto es lo que ella mas queria"
-Un mal olor y de donde viene
-¿Cual es tu linea o pasaje favorito de un libro, película, acto o poema? Trata de escribir tu propia versión de esta frase.
-Tienes veinte años. Escribe una carta de amor a tu novia.

Y otras 638 más para que desarrolléis vuestra imaginación. Espero que participéis en el proyecto con las mismas ganas que yo! Un beso,















P.D:  Las historias del proyecto irán siendo añadidas arriba, en la parte de WRITINGS







martes, 25 de junio de 2013

Broken hearted

Y se supone que tengo que sonreír a todo esto. Que me duele mucho ver como tus manos tocan su cuerpo. Me duele ver que nunca nadie me ha mirado a mi como tu la miras a ella y, lamentablemente, mis ojos llenos de lágrimas te han mirado a ti de esa misma forma miles de veces. Son esas miradas que hacen que pienses estoy locamente enamorado de ella o desearia pasar todo el tiempo del mundo a su lado. Yo he mirado a pocas personas así pero a mi no me han mirado del mismo modo que él te mira a ti. Nadie. Nunca. Puede que quizá aún no haya encontrado al adecuado pero sólo quiero que me quieran. Pero bueno, la balanza no esta equilibrada y a los que menos tienen menos les dan. Yo no pienso perder la fe porque de verdad creo que alguien, algún día, podrá querer a este pequeño corazón roto que sólo necesita tiempo y cariño para curar.

domingo, 2 de junio de 2013

El niño del columpio (miedo)

Abro los ojos. Es de noche y el frío que entra por la ventana hace que todo mi cuerpo tiemble. Cierro la ventana curiosa ya que la noche anterior mamá la cerró. No importa, a lo mejor la volvió a abrir. Cierro la puerta de la habitación y me calzo mis pequeños zapatos rosas. Bajo a la cocina y de puntillas cojo una botella de leche y doy un trago. Está fresquita y hace que mi pequeño cuerpo vuelva a temblar. Últimamente tengo frío siempre. Me acerco a la puerta trasera, que también está abierta para cerrarla. En la niebla veo a un niño moreno jugando en mi columpio. Le grito que se baje y lo deje tranquilo. ¡Es mio! Pero el niño no se va. Sigue ahí, recto como una roca. Me mira a los ojos y subo asustada las escaleras. Me tropiezo en el último pero no me hago pupa. Entro en la cama llorando y abrazo a mi perrito Toto. Cierro los ojos con mucha fuerza asustada del niño roba columpios. Los cierro tan fuerte lloran cada vez más pero no me atrevo a ir a la cama de mamá. Cuando abro los ojos el niño está enfrente de mi. Grito el nombre de mamá pero ella no me oye y Toto no para de llorar. El niño clava sus largas uñas en el torso de mi perrito y arrancar el suave pelaje de mi cachorrito. Lloro, ya nunca más podré acariciar ese pelo que tanto me gusta. Cada vez el niño se acerca mas y mas a mi. Huele a alcantarilla. Eso hace que mis ojos lloren más. Cierro los ojos lo más fuerte que puedo y espero a que el niño se vaya. Cuanto más fuerte cierro los ojos menos huelo ese hedor putrefacto.

Por la mañana veo a mamá llorando agarrada al cuerpo de alguien. Me acerco para pedirla que deje de llorar, que me pone triste. Pero, cuanto mas cerca estoy,  mejor veo la figura que en la que mi madre llora. No, no, no. No puede ser, tiene que ser un espejo. Yo no estoy muera. Estoy aquí, con Toto acariciando los dedos de mis pies. Intento comunicarme con mamá y decirla que no es verdad, que sigo aquí. Pero antes de poder dirigirla la palabra el niño de la noche anterior clava sus uñas en mamá y así, sin ella quererlo, mamá vuelve a estar cerca de mi.

viernes, 31 de mayo de 2013

Let the bird fly

Para mi pequeña. Olvida y sigue adelante. Cada vez los te echo de menos se ven mas difuminados. Te quiero.

A veces tenemos que dejarlo ir. ¿Sabes lo que le pasa a un pájaro cuando lo aprietas muy fuerte en tu puño? Que se acaba ahogando. Por eso a veces es mejor dejar ir a ese pájaro que vuele libre, se equivoque y vuelva herido para poder curarle. Pero no siempre es así y hay veces que el pájaro en su momento quiso estar contigo pero ya no. Por lo que sea, su vuelo ha cambiado y no te necesita más, simplemente se ha cansado de tener el mismo dueño y quiere experimentar cosas nuevas o cualquier otra razón. Pero en el momento que el pájaro quiere volar y soltarse de tu sostén no puedes agarrarle más fuerte porque los pájaros nos asfixiamos si nos agarran demasiado fuerte y todo ese amor que sentía el pequeño pájaro al estar entre tus brazos puede cambiar y convertirse en odio. Por eso si un pájaro se va tenemos que dejarle ir y recordar los buenos momentos con él y no los momentos en los que quizá el agarre fue demasiado fuerte. Si el pájaro está dolido porque siente que quizá la atadura de su dueño ha sido excesivo déjale que vuele alto y si en algún momento se cae y necesita tu ayuda tendrá que piar para que le ayudes. Pero no le ofrezcas tú tu ayuda, y sobre todo, no la ofrezca poco tiempo después de que el pájaro haya abandonado el nido porque hay momentos en los que tenemos que aprender solos y no necesitamos que alguien pasado nos salve ni nos diga que nos estamos equivocando porque inconscientemente el pájaro lo sabe, pero hay veces que decide seguir adelante con los errores y otras veces que no quiere tener a nadie detrás diciéndole que está volando demasiado cerca del Sol y puede quemarse. Y por eso cuando nos abandona tenemos que seguir y aceptar que ha tomado un camino diferente al nuestro. Solo déjale volar, quizá no vuelva nunca a tus manos para que le acaricies delicadamente pero si has sido el dueño adecuado el viento volverá a juntarte con tu pajarito y si no, hay muchas aves en el cielo que en algún momento necesitarán dormir en nuestras manos y puede que al final nos demos cuenta de que ese primer pájaro prisionero no era el pájaro idóneo al que cuidar. En su momento lo fue pero las aves cambian y buscan lugares nuevos. Hay veces que el pájaro quiere cambiar y no formamos parte de sus cambio por lo que tenemos que dejarle evolucionar porque en algún momento nosotros haremos lo mismo y pasaremos a ser pájaros en vez de dueños.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Juro no olvidarte.

¿Te acuerdas cuándo paseábamos juntos cogidos de la mano? ¿Recuerdas cómo me mirabas, con ese brillo en los ojos que solo eres capaz de conseguir tú? Me acuerdo de cada primera caricia, de cada primer roce y de cada primer beso. Lo recuerdo todo de ti. Por eso me dolió tanto vestirme de negro aquella tarde de verano. Acicalarme y ponerme telas negras por los sitios donde antes tus cálidos dedos me tocaron. Todos esos recuerdos vinieron a mi la tarde de verano en la que hinqué mis dedos en la tierra mojada y la eché sobre aquella caja que te protegía. Todo el mundo te llevó rosas, claveles y lirios. Pero yo no, yo fui a la pradera en la que me leías las tardes de verano y recogí una a una las margaritas que tantas veces nos cobijaron. Me coloqué una en el pelo, detrás de la oreja, como solías hacerme tú. Las demás las coloqué encima de la fría piedra que ahora te protege y te da descanso. Antes era yo la única capaz de darte ese descanso. Pero me fue arrebatado ese derecho el día que te fuiste. Ahora mi único derecho es llorar, vestirme de negro y pasarme las tardes tumbada en tu fría lápida, que es la única que, paradójicamente,  me da algo de calor. Antes solías ser tú el que me daba ese calor. ¿Qué derecho se cree tener una piedra para quitarnos los derechos que poco a poco, nosotros mismos, nos fuimos creando? Yo por mi parte, y por mucho que odie esa piedra que nos separa, solo puedo sentarme allí, sin poder hacer nada más que llorar y esperar, a que algún día, la añoranza de perder a mí primer amor desaparezca y poder encontrar a alguien que tenga una sonrisa tan llena de vida cómo la tuya, aun siendo tu vida arrebatada, o alguien al que sus finos cabellos dorados brillen igual que alguna vez brillaron los tuyos. Pero juro no olvidarte...

martes, 28 de mayo de 2013

Sácame de esta mierda o déjame hundirme en ella

Sácame de esta mierda o déjame hundirme en ella

Cuando los problemas y las obligaciones se acumulan por momentos. Cuando en el único lugar en el que te puedes sentir seguro esta corroído por las lágrimas, ¿qué haces? Todas las noches piensas, mañana dejo de comer, no lo merezco, no merezco nada de nadie. Por las mañanas lo cumples y no comes, caminas como un fantasma hasta que llega el momento de enfrentarse a un mundo al que le importas una mierda por mucho que intentes de convencerte de lo contrario. Pones tu mejor sonrisa mientras que en cada respiración piensas en las ganas que tienes de irte al rincón que tantas lágrimas y sufrimiento ha visto. Cuando por fin, después de un día de mierda consigues sentar y pensar en todo lo que ha pasado en el día te das cuenta. Te das cuenta de que no eres lo suficientemente lista, ni lo suficientemente carismática, o agradable, o normal, o perfecta, o buena. No eres suficiente de nada. Y cansa no hacerlo nunca lo suficientemente bien. Nunca llegas a ese punto en el que tocas las estrellas. Nunca tocas el punto en el que tu propio brillo te deslumbra. Y lo intentas pero no eres lo suficientemente fuerte para llegar y tocar esas estrellas que se ríen de ti desde lo alto. Otras veces simplemente no eres lo suficientemente persistente para alcanzarlas porque estás cansada. Mientras que piensas sientes las marcas en las muñecas, y los dedos gritando para entrar dentro de tu paladar. Pero te dicen que no debes hacerlo, que no es bueno para ti. Pero joder mi vida no es buena para mí y la sigo viviendo, ¿por qué no puedo seguir vomitando? ¿Por qué no puedo seguir muriendo del modo que yo elija? El único momento en el que he alcanzado a tocar algo parecido a esas estrellas deslumbrantes ha sido cuando la sangre manaba acompasada del vómito. ¿Por qué me intentan quitar todo eso cuando no pueden ofrecerme algo mejor a corto plazo? Si solo puedes ofrecerme un mundo lleno de más cargas, problemas y mierdas de la cuenta déjame afrontarlo a mi manera o sálvame. Pero si me salvas, sálvame de verdad. Ahora. Porque no puedo esperar a que la terapia funcione, porque el mundo sigue siendo una puta mierda y yo necesito mis vómitos para ser capaz de flotar en ella y mientras que todo sigue yo poco a poco me consumo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

BMD -Gracias

Hola. Hoy debería de subir una reseña pero tengo poco tiempo libre y necesitaba escribir algo a unas personitas que quiero mucho. Además que no me apetecía mucho escribir reseñas, no estoy muy de humor. Pero bueno, aquí os dejo algo cortito que he escrito para esas tres personas que quiero mucho, mucho, mucho pero mucho.

Gracias


Caes. Caes. Caes. Pero cuando hay una mano ahí para ayudarte sabes que aunque no pueden levantarte del todo porque ni tu misma puedes tienes esos momentos en los que ellas te ayudan a despegar el culo del suelo y aunque no puedes salir del todo del agujero en esos pequeños momentos con ellas te puedes olvidar de todo. Esos momentos no lloras, ni piensas en lo que te espera en llegar a casa. En esos momentos te das cuenta de que tus amigos son algo más que una cuchilla, unos dedos con los vomitar y una personalidad completamente desequilibrada. Sabes que si estás mal ellas te van a sacar de la cama y te van a llevar a cualquier sitio para que te olvides y te diviertas. Y que en tus días malos, en los que solo quieres llorar, van a poner el hombro para que llores en él, aunque lo manches de maquillaje. Porque muchas veces lo he puesto yo y ahora están ellas para ponérmelo a mi. Y sé que no va a ser un camino de rosas y que a lo mejor esto es peor de lo creía yo, creía mi madre y creía todo el mundo que lo sabe pero se que no me van a dejar y que aunque esté mal y llore (mucho) van a aguantar cada una de mis lágrimas y me van a ayudar a salir de ello. Porque sin darse cuenta lo están haciendo. Cuando hablo con ellas y las cuento las cosas y sé que no estoy sola y al final de cada charla llena de llantos me sacan una sonrisa veo una luz al final del camino que me impulsa a seguir adelante mientras que escucho la versión acústica de la canción de un grupo, que una de ellas le encanta, y escribo esto. Esa pequeña luz que ellas me dan me da fuerza. No estoy segura de que sepan lo mucho que me han ayudado porque ni yo misma me he parado a pensarlo. Pero es que sin ellas yo a lo mejor no estaría aquí. Si antes de que mi madre se enterase de esto no las hubiese tenido aguantándome a lo mejor los ayunos habían sido más largos y los cortes más profundos y la vida más corta. Pero tengo la suerte de seguir aquí y de seguir aquí con vosotras de la mano. Sé que todo se va a pasar. De verdad que quiero que se pase. En poco tiempo habéis perdido a mucha gente, otros siguen aquí y otros son ahora una estrellita en el cielo. Pero, ¿sabéis algo? Que lo vamos a pasar todo, juntas. Y que aunque no me guste demasiado mencionar nombres hoy voy a hacer una excepción por ellas: por Bea, por Marina y por Denisa. Porque cada una a su manera me ayudan. Cada una es completamente distinta a la otra y eso una de las cosas que me gusta tanto de nuestra amistad. Que yo soy una friki-vintage, y a Bea le encanta todo lo que está de moda (sin perder su estilo ;) ), y Marina es una roquera con una guitarra con cinco cuerdas y Denisa es una choni con estilo tete. Las quiero a todas muchísimo y estoy agradecida por todo lo que hacen por mi ♥

sábado, 18 de mayo de 2013

Poema

Hola chipirones!! (como diria focusingblogs, una youtuber)! Hoy, quince minutos antes de que empiece el festival de Eurovisión os traigo un pequeño poema que he tenido que escribir para clase de Lengua. Bueno, os lo dejo aquí abajo. Leer y comentar que os parece!! Besos :)



Nos llaman locos a los enamorados
¿más es locura lo que siento por vos,
cuando me pierdo en vuestros negros ojos?
¿Es locura querer morir mirándolos, 
mirando esos labios carnosos?
Y lo sabemos, 
Sabemos que cuando el Sol se eleve
todo ese amor pueda difuminarse
Pero, ¿importa el dolor cuando en esta velada
puedo dormir perdida en tu mirada? 

viernes, 17 de mayo de 2013

Hope

Puede que no todo vaya bien pero cuando vas andando por la calle con el sol y el viento dándote en la cara te das cuenta que da igual las veces que los dedos entren en la garganta o cuán hondos sean tus cortes en la muñecas o las veces que te rompan el corazón y la vida te patee porque si en algún momento el sol te pega en la cara sabes que vas a salir y que no está todo tan negro. Sabes que te puedes agarrar a ese rayo de sol y coger su fuerza para despegar del pozo más hondo en el que te encuentres. Porque somos humanos, estamos vivos y necesitamos pedir ayuda y quitarnos la coraza a veces. Por muchas malas épocas que pasemos en el fondo merecen la pena esos meses de amor, enajenación mental o como prefiráis llamarlo. Aunque luego duela y los corazones se rompan ese tiempo que dura un buen poema, una buena canción o una bella relación merece la pena porque los corazones rotos se arreglan y las muñecas se curan y mientras que viva voy a escuchar las más canciones que pueda y a enamorarme lo más fuerte que mi corazón me deje. Porque sólo tengo una vida y antes de que me coman los gusanos voy a vivir lo bueno de ella aún sabiendo las cosas malas que tiene. Porque aunque nada sea seguro merece la pena el viaje.

PARA TI, GRACIAS POR ESTOS ONCE AÑOS (Y TODO LO QUE NOS QUEDA) Y FELICIDADES.

domingo, 5 de mayo de 2013

ºº


Hace un par de minutos que he terminado el último trabajo de un proyecto para clase (lo llamamos position paper). Me acuerdo cuando empezó todo esto. El año pasado recuerdo que nuestro profesor de Sociales nos comentó algo de un proyecto sobre debatir y sobre las naciones unidas y blablablá.  Casi un año después, yo y otros once alumnos conseguimos entrar en el grupo que fue a debatir en este proyecto (Global Classrooms) en el que solo unos pocos privilegiados pudimos participar. Bien, ya hace un par de meses desde que estuvimos allí y hoy he terminado el último trabajo relacionado con este proyecto. Y lo estaba pensando y me he dado cuenta de lo rápido que ha pasado todo.  Hace casi un año ya desde que nuestro profesor nos comentó sobre el proyecto y ahora, después de todo el trabajo que hicimos yo y mi
compañera para estar dentro, todo ha acabado. Recuerdo las tardes eternas haciendo position papers, buscando información o practicando opening speeches pero lo que en su momento me pareció un infierno, ahora es algo que recuerdo con cariño ya que gracias a este proyecto he conocido muchísimas cosas nuevas y me llevo amigos nuevos que antes eran solo conocidos. Siento como que cierro un capítulo de mi vida y me da pena pero a la vez me alegro por haber vivido esta magnífica experiencia que estoy segura que no olvidaré nunca. Que rápido pasa el tiempo, ¿no?

miércoles, 1 de mayo de 2013

The Blade Chronicles

Para inaugurar el blog voy a publicar algo que escribí en un momento en el que el sol no brillaba en mi vida exactamente. Tomaros unos minutos y leer...


Las gotas golpean la superficie de la bañera. El tono del agua cada vez es mas rojo. La rutina diaria, echar todo fuera, sumergirte en el agua y castigarte. El filo de la cuchilla, al igual que el agua de la bañera, está salpicado con manchas rojas al igual que tu piel. Todo está cubierto de sangre, todo ahí para recordarte lo mala que eres. Nada sale bien y lo peor es cuando tienes que salir de esa bañera teñida de rojo, limpiar el vómito y la sangre y seguir con la rutina. La misma rutina de siempre, ocultarlo al mundo entero. Los cortes escuecen y las tripas rugen pero no importa en ese momento son tu alivio, tu refugio. Sí, un refugio en el que puedes decidir donde vas a cortarte hoy o cuanto vas a vomitar. Lo controlas, o por lo menos es lo que crees. Es lo único que puedes controlar en tu vida. No comprendes como en tan poco tiempo lo que empiezan siendo dos cortes, un mero experimento, se convierten en cien, doscientos cortes. Porque crees que lo controlas pero la locura y la enfermedad no se controla y lo sabes. Sabes que no es el camino que debes seguir pero lo sigues. Es tu salvación y el ancla que te hunde al mismo tiempo. Sientes que tienes el control, crees que sientes que lo tienes pero no estás cerca de conseguirlo y aunque lo sabes y te das cuenta de ellos prefieres poner excusas y ver el lado bueno ya que no piensas para hasta llegar a la perfección. No te importa morir en el intento. Prefieres brillar por un momento a vivir en las sombras. 

(20 de abril. 1:25 a.m)